domingo, 30 de noviembre de 2008

¿Y Marcelo?... haciendo galletas en la tele

Álvaro Cuevas
Domingo, 30 Noviembre, 2008

Estamos de acuerdo, no hay manera de conservar la calma cuando Nelson Vargas convoca a una rueda de prensa para denunciar irregularidades en el caso de su hija secuestrada y la autoridad le contesta que ahí no ha habido ninguna irregularidad.
Mucho menos cuando se cumplen los cien días que se suponía que iba a cambiar a nuestro país, y al final, las cosas no cambiaron y los responsables de ese proyecto nos salieron con el viejo truco de que van a extender el plazo.
Aunque uno quiera hacerse el fuerte y jugar al optimismo no puede. No se puede. Ejecutados por aquí, narcotraficantes por allá, que si el dólar, que si las tasas de interés, que si el desempleo, que si la falta de oportunidades.
En resumen, las cosas están mal, muy mal. ¿Y con qué nos sale Marcelo Ebrard? Con que es muy bueno haciendo galletitas en el programa Hoy de Televisa, y no sólo eso, con que también es excelente para comentar las telenovelas de moda.
¿No es como para tirarse por la ventana de la desesperación?
Como usted seguramente vio o se enteró, en la última semana el programa de revista Hoy de Televisa, que es particularmente decadente, dedicó sus emisiones a mostrar los atractivos turísticos de la Ciudad de México como lo ha hecho, en otras ocasiones, con los rincones más pintorescos de Yucatán, Veracruz o Tabasco.
Obviamente hay un jugoso pago del gobierno de por medio, más facilidades técnicas y logísticas para que la emisión luzca bien y sus conductores digan puras cosas hermosas entre chistes, chismes, horóscopos, clases de yoga y sonrisitas.
Casi siempre que un programa como Hoy, Ellas con las estrellas, Venga la alegría o Ventaneando sale de gira, los alcaldes y gobernadores aprovechan para salir a cuadro, saludar al público e invitar a turistas e inversionistas a visitar la localidad.
Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, de ascendencia perredista, no se conformó con aparecer al lado de Andrea Legarreta y felicitar a la producción de Hoy, se puso a hacer tontería y media para llamar la atención del auditorio.
¿Qué tiene de terrible que don Marcelo le siga el juego a los conductores de Hoy si otros gobernantes, de clase mundial, bailan, cantan o tocan el saxofón?
Que la mayoría de las veces, esos políticos realizan esas actividades como parte de una campaña electoral.
Marcelo Ebrard no está en campaña y si a eso le agregamos que mientras él cocinaba, sus gobernados tenían que luchar contra los asaltos, los secuestros, los vendedores de drogas, la falta de agua, el caos vial y una inmensa lista de problemas. Esa estrategia en lugar de beneficiarlo lo perjudicó.
Además, para la mala suerte del señor Ebrard, su aparición en ese show matutino coincidió con un momento en la opinión pública en que la nota de color era el romance entre Enrique Peña Nieto y la actriz Angélica Rivera.
Su actuación se interpretó como una respuesta a esa historia de amor, como una forma de demostrar que él también podía ser muy buena onda, que él también podía estar cerca de las familias y las amas de casa.
Independientemente de que las galletitas no son lo suyo, aquí hay otro elemento que dejó muy mal parado a don Marcelo: él pertenece al PRD, es un hombre de izquierda, y si algo han atacado la izquierda y el PRD ha sido la frivolidad de los políticos de otros partidos y la saturación comercial de televisoras como Televisa.
Que Marcelo Ebrard le haya entrado a la frivolidad y a las dinámicas de ventas de Televisa fue una contradicción, un acto impropio de él y de su partido.
Y qué penoso, porque el jefe de Gobierno de la capital del país se la ha pasado coqueteando con Televisa en las últimas semanas.
Acuérdese de que casi se puso a chambear de corresponsal exclusivo de Carlos Loret de Mola y Adela Micha después del avionazo en el que murió Juan Camilo Mouriño.
Sólo que esta vez se la pasó la mano, se vio demasiado obvio en su intención de disfrazar la promoción personal de promoción turística y de ponerse al servicio de un medio de comunicación del cual depende la percepción que la gente vaya a tener de él en el futuro.
Marcelo Ebrard se equivocó, no era el lugar ni el momento. Hoy las cosas están mal, se batalla mucho para conservar la calma. Uno tiene ganas de todo menos de galletas. ¿O no?
¡Atrévase a opinar!

http://www.milenio.com/node/123417

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