Antonio Morfín Maciel
Miércoles, 19 de noviembre de 2008
El pasado día 5 se dio a conocer el Programa Nacional de Población 2008-2012. Es un documento que ofrece elementos para una reflexión sobre el futuro social y económico de México a largo plazo.
Por ejemplo, para que la población del país se mantenga estable a la larga, cada mujer tendría que tener, en promedio, 2.1 hijos durante su vida fértil. Esto ya no es el caso, y la tendencia es a la baja.
Eso significa que, al igual que en buena parte de Europa, los mexicanos que nacen no serán suficientes para reponer a los que mueren. Como sociedad, en unos años empezaremos no sólo a envejecer, sino a morir.
Para evitar esto, en muchos países de la Unión Europea se ofrecen subsidios importantes a las familias para que tengan hijos... y ni así. Sus economías se sostienen en buena medida gracias al creciente número de trabajadores inmigrados.
México está dejando de ser un país de jóvenes a gran velocidad. A partir del año 2000 el número de niños menores de 14 años empezó a disminuir. La población de adultos mayores de 65 años crece, en cambio, a todo vapor: para 2050 serán casi 26 millones, cuatro veces más que hoy.
Entre otras cosas, esto significa que, en unos años más, la razón de dependencia económica, es decir el número de mexicanos que no están en edad de trabajar con relación a los que sí lo están, empezará a aumentar.
Esta relación es hoy de 65 dependientes por cada cien trabajadores: nunca había habido tanta gente trabajando con tan pocos niños y ancianos dependiendo de ellos. Pero esta situación excepcional, que se conoce como "bono demográfico", dura apenas unos cuantos años.
Puede ser una oportunidad pasajera para el progreso material, siempre que los jóvenes que engrosan la población laboral encuentren una ocupación productiva. Si estos jóvenes se exportan o terminan en la economía informal, como ha ocurrido en los últimos años, entonces los beneficios del bono demográfico se evaporan.
La razón de dependencia en México ha sido alta en el pasado -llegó a 108 en 1970-, cuando había muchos niños, y volverá aumentar a partir de ahora, conforme crezca el número de ancianos. Esto quiere decir que, hasta hace poco, se trabajaba principalmente para la crianza de los niños y jóvenes; en los años por venir habrá que hacerlo para atender a los ancianos.
Hay diferencias de fondo entre una y otra situación. Los niños y jóvenes representan el futuro. Desde el punto de vista económico, los gastos que se hacen en ellos son una inversión. Los ancianos plantean retos distintos para la sociedad: más hospitales, menos escuelas.
De ahí la gran preocupación por los sistemas de pensión y jubilación en todo el mundo: ¿de dónde vendrán los medios para sostener a los retirados?
En una sociedad con fuertes vínculos familiares, como lo ha sido hasta ahora la mexicana, al anciano se le trata con cariño, gratitud y deferencia; en caso contrario, se les aísla y, con frecuencia, se le maltrata. En los países más ricos, donde la familia es especie amenazada, se dan cada vez más casos de ancianos abandonados, y la discusión sobre la eutanasia se tiñe crecientemente de consideraciones pragmáticas y egoístas.
Desde hace unos años en México se viene generando un ambiente hostil contra las familias, especialmente si son numerosas. En muchos casos se ve a los niños como un mal a evitar: "La familia pequeña vive mejor", decía exitosísimo eslogan de los setenta, que aún resuena.
Los impuestos castigan desproporcionadamente a la familia. Por ejemplo, un jefe de hogar paga los mismos impuestos que un soltero que vive en la casa paterna. No hay consideración alguna por el número de dependientes económicos, como es usual en países desarrollados.
En unos años más, seguramente habrá facilidades de todo tipo para que las familias tengan hijos, como ocurre ya en otros países. Lo malo es que, cuando los síntomas del problema son obvios, es ya demasiado tarde. Las tendencias demográficas son como los barcos pesados: tardan mucho en responder al timón.
http://impreso.elfinanciero.com.mx/pages/Ejemplar.aspx
jueves, 20 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario