miércoles, 26 de noviembre de 2008

Un grupo que no sabe perder

Luis Pazos
Miércoles, 26 de noviembre de 2008

Las elecciones presidenciales de 2006, ganadas por el ahora presidente Felipe Calderón, fueron calificadas como fraudulentas por el grupo del candidato perdedor Andrés Manuel López Obrador. Se contaron dos veces las casillas que impugnaron, pero no modificaron los resultados. Entonces empezaron con el "voto por voto" y "casilla por casilla", jurídicamente improcedente, pues el PRD sólo impugnó las casillas donde perdieron, no donde ganaron.A pesar de que no exhibieron ninguna prueba de fraude en las elecciones presidenciales de 2006, los perredistas radicales, afines al excandidato de ese partido, que ya se habían repartido los puestos en el gabinete, decidieron no reconocer el triunfo del presidente Calderón y emprender una campaña permanente de insultos y descalificaciones.Los perredistas más sensatos se desligaron de ese grupo que no sabe perder y que ahora no sólo acusa de ilegítimo al presidente de la República, también al candidato que triunfó en las elecciones internas para elegir presidente en su partido.En 2006 hablaron de fraude porque se retrasó el cómputo unas cuantas horas; en las elecciones internas de 2008 en el PRD, ese mismo grupo retrasó ocho meses los resultados. Después de enfrentamientos, insultos y golpes, tuvieron que intervenir las autoridades electorales. Y como la votación, también contada varias veces, no favoreció al grupo del excandidato perredista, Andrés Manuel López Obrador, tampoco reconocieron su derrota, descalificaron a los triunfadores y los tacharon de "espurios" y "títeres" del gobierno federal, sin más fundamento que el haber perdido ante ellos.Al jefe de Gobierno del DF, perredista, le prohibieron hablar con el presidente Calderón, en perjuicio de los habitantes de la ciudad de México; ahora le prohíben al candidato perdedor del PRD hablar con el nuevo presidente del PRD, quien les ganó las elecciones.Esa actitud rijosa, inmadura e infantil, como la calificó Jesús Ortega, quien ganó las elecciones del PRD, confirma la falta de seriedad y espíritu democrático de ese grupo, que nos estaría gobernando de haber ganado "la izquierda" las elecciones presidenciales en 2006.

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