jueves, 20 de noviembre de 2008

Tabasco: el factor Bejarano

Indicador Político
Carlos Ramírez
Jueves, 20 de noviembre de 2008

Granier cruza segundo año.

Como señala la lógica política, la debilidad de la oposición se convierte en uno de los factores de fortalecimiento de los gobiernos en turno. El gobernador tabasqueño Andrés Granier cruzó la barrera política de su segundo año, pero en medio del debilitamiento del PRD local encabezado por José Ramiro López Obrador, el hermano incómodo de Andrés Manuel.
El dato más revelador en la patria chica de López Obrador estuvo en la consolidación del liderazgo de René Bejarano, el Señor de las Ligas y extorsionador del empresario Carlos Ahumada, como jefe del Movimiento Nacional por la Esperanza (MNE). Y fue nada menos que en Tabasco donde se estrenó la nueva tribu de López Obrador que estará operada por Bejarano y liderada políticamente por el derrotado Alejandro Encinas.
En este contexto, Tabasco sigue siendo el laboratorio político de López Obrador, sólo que con mensajes que han aumentado la decepción de sus seguidores. El movimiento lopezobradorista de Bejarano ha comenzado a engullirse a los comités estatales encabezados por seguidores de Andrés Manuel. En Tabasco dirige el PRD local el hermano incómodo José Ramiro, cuya gestión como presidente municipal de Macuspana sigue en litigio por irregularidades que han impedido la aprobación de la cuenta pública.
Bejarano ha aparecido operando PRD locales en Tabasco, Oaxaca y va sobre Chiapas, por medio de Pío López Obrador, otro hermano también incómodo. Encinas aparece en este escenario sólo como la cabeza de choque contra la Nueva Izquierda de Jesús Ortega que se posicionó de buena parte de las dirigencias estatales del partido. Con ello quiere López Obrador crear una nueva tribu perredista para disputarle duramente a Ortega la definición de las listas de candidatos a legisladores federales -y locales, donde haya votaciones- y desde luego conformar un grupo de poder interno para tratar si no de imponer al candidato presidencial, sí darle a Andrés Manuel el poder de veto de algún aspirante que no se haya sometido a su dominio autoritario.
El debilitamiento del grupo de López Obrador en Tabasco es un reflejo de la crisis del lopezobradorismo a escala nacional. Y el problema en realidad no es Encinas, cuya figura política no pudo lograr los votos suficientes para ganarle a Ortega en las pasadas elecciones para la dirección nacional del partido, sino la decisión de Andrés Manuel de imponer a Bejarano como el verdadero jefe político operativo del lopezobradorismo. Varios aliados de Andrés Manuel en Tabasco han comenzado a hacerse a un lado del partido para evitar cualquier tipo de vinculación con el Bejarano que recibió dinero del empresario Ahumada para las campañas de López Obrador. Bejarano llegó a confesar con claridad que tenía la autorización de Andrés Manuel para negociar con Ahumada, quien por cierto había financiado parte de la campaña de López Obrador para la jefatura de gobierno en 2000.
Los problemas en el PRD estatal han coincidido con la habilidad política del gobernador priista Andrés Granier. La apuesta del PRD de José Ramiro era convertir al partido en un movimiento de confrontación del mandatario estatal para debilitarlo hasta llevarlo a la renuncia antes del segundo año, a fin de conseguir nuevas elecciones. Pero el liderazgo del hermano incómodo de López Obrador fue errático en estos dos años, sin capacidad para impedir la división dentro del partido. Granier logró abrir un canal de comunicación política con la parte del PRD local que busca recuperar los principios políticos originales del partido y que rechazan la conformación caudillista de la organización.
En su segundo informe, Granier presentó resultados positivos. Pero dejó ver dos señales importantes: el gobierno federal aumentó las participaciones presupuestales y el presidente Calderón envió como representante personal a la secretaria de Energía, Georgina Kessel, quizá como un guiño presidencial de que Tabasco podía ser favorecido con la construcción de la refinería anunciada. Tabasco es un enclave de alta producción petrolera, donde López Obrador no ha podido construir un verdadero liderazgo energético.
De hecho, el gobernador Granier logró asumir el manejo de las banderas tradicionales del lopezobradorismo. Ha sido paradójico que el gobernador priista hubiera logrado tarifas eléctricas más justas, cuando era una bandera de Andrés Manuel. Lo contradictorio fue que el PRD lopezobradorista se opuso a esa conquista sólo por el hecho de no haber sido conseguida por ellos. López Obrador protegía una ilegal huelga de pagos de tarifas eléctricas, pero más como confrontación que como conquista de sectores afectados por las tarifas de la Comisión Federal de Electricidad. Asimismo, las pugnas internas del PRD impidieron al partido encabezar la lucha de los damnificados por las inundaciones, además de que el gobierno estatal aprovechó la falla para atender con prioridad a esos sectores.
La gran lección de Tabasco para Andrés Manuel López Obrador radica en el hecho de que está pensando en romper con el PRD, confrontar al gobierno constitucional y consolidar a René Bejarano como el verdadero líder político operador del lopezobradorismo, mientras los gobiernos estatales y federal ocupan los espacios institucionales que ha dejado abandonados el derrotado candidato presidencial perredista.

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