Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
08-Nov-2008
Todos los días y a causa de lo que se escribe o, a veces, de lo que se omite en esta columna, recibo mensajes de algunos lectores, a favor o en contra, todos son leídos. El jueves por la noche y gracias a lo fácil que se ha vuelto la comunicación en esta era cibernética, recibí un mensaje en Facebook de uno de los contactos que agregué hace ya un tiempo. Él se llama Julio Díaz y esto es lo que escribió: “Estamos viviendo muchas primeras veces. Sí, la primera vez que hay un acto terrorista en un evento masivo; la primera vez que no hay un informe presidencial en años; la primera vez de una marcha nocturna contra la inseguridad; la primera vez que alguien que criminaliza la protesta social es recibido en un Congreso como jefe de Estado, cuando quien es el Presidente constitucional no tiene acceso; la primera vez que un hombre negro gobernará desde la Casa Blanca y la primera vez que muere un secretario de Gobernación y en un accidente que provoca muertes y heridos.”A esto, le agregaría: la primera vez que una mujer estuvo a punto de llegar a la última brecha en la carrera por la Presidencia del país más poderoso del mundo; la primera vez, en este siglo, que el mundo vive una crisis financiera global; la primera vez que el Congreso de la Unión es secuestrado por algunos de sus integrantes con tal de no permitir el diálogo; la primera vez que el mundo entero celebró al nuevo presidente de Estados Unidos; la primera vez que, en seis años, Ingrid Betancourt siente la libertad; la primera vez que comenzamos a preocuparnos, en serio, de lo que pasará con nuestro país; la primera vez que las ejecuciones de criminales y civiles ocupan las primeras planas de manera cotidiana; la primera vez que el número de muertos en México excede el número de muertos en una guerra (la de Irak); la primera vez que alguien intenta gobernar, en el México democrático, desde una dimensión paralela, seudolegítima, nuestro país.Y es que lo que provocan hechos como los vividos en estos días nos llenan de sentimientos encontrados. Impotencia de no poder hacer más de lo que ya hemos hecho para intentar seguir el ritmo; cuando vamos hacía adelante, nuevas tragedias nos hacen perder la calma, es evidente que el ánimo ha caído. Porque tampoco podemos llenarnos de filosofía barata para pensar que vivimos en armonía. El mundo real tiene infinidad de cosas buenas, pero las malas son las que nos hacen detener el paso. Al menos esa fue la percepción que me dio la segunda parte del mensaje de Julio:“Desde la semana pasada en mi mente no deja de saltar la frase (…) y que pertenece a Saramago, hoy lo reitero: “El mundo está hundido en la mierda y no se puede ser optimista; el que es optimista es estúpido o millonario”. El sentir popular es: “si eso le pasa al encargado de la seguridad nacional, yo, como ciudadano, ¿a qué estoy expuesto?”. Simplemente sentimos que podemos ser heridos o lesionados físicamente porque moralmente ya lo estamos. Vulnerables, es la palabra, pero eso no debe tener el peso para echarnos las manos a la cara y sentarnos a esperar el fin, pues, como dijo Leonardo Da Vinci: “El que no valora la vida, no se la merece”...Y es que parece increíble que el mundo se haya vuelto decadente tan rápido… Ojalá y más primeras veces sean para construir y no para llenarnos de miedo…
http://www.exonline.com.mx/diario/columna/407647
sábado, 8 de noviembre de 2008
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