Martín Espinosa
Desde cabina
18-Nov-2008
Hace exactamente un año, el secretario de Transportes y Vialidad del Gobierno del Distrito Federal, Armando Quintero, había prometido que, iniciado 2008, ningún taxi pirata circularía por calles del DF. Entre diciembre y enero pasados, aprovechando el “feriado” vacacional de Navidad y fin de año, citó a todos los pirata y a sus líderes, muchos de ellos ligados al PRD (Panteras y demás) y, en el estacionamiento de Ciudad Universitaria, les prometió que todos aquellos que se inscribieran en ese momento en un padrón provisional “capturado” a través de internet serían “regularizados”. Finalmente, en abril de este año se informó que la cantidad de los pirata a regularizar sería de 21 mil 300.Y con esta decisión “bajo la mesa”, todo este año hemos tenido que soportar a las decenas de taxis pirata que circulan por doquier ante la complacencia de las autoridades del Distrito Federal, pues “votos son votos” y ahí viene la elección del año próximo. Gran primer engaño de Quintero a quien varios le creímos que sus intenciones de meter al orden, por vez primera, a todas estas mafias del transporte, eran genuinas. ¡Vaya decepción!Pero eso no ha sido todo. Recientemente se ha registrado un repunte en los accidentes de tránsito provocados por choferes de microbuses y vehículos del transporte público concesionado, en los que varios pasajeros han perdido la vida. Simplemente, el domingo pasado un microbús de la Ruta 41, que corre a lo largo del Eje 10 Sur Copilco, al cruce con Av. San Jerónimo, conducido a exceso de velocidad, se pasó el alto y chocó contra un automóvil particular, con un saldo de 11 lesionados. La costumbre, hasta hace algunos meses, era que un vehículo involucrado en un percance, a pesar de que hubiese muertos, sólo era sancionado con la revocación de la concesión y la ruta podía seguir “haciendo de las suyas” con los mismos conductores y las mismas unidades.Gracias a la presión de los medios de comunicación tras el percance ocurrido la mañana del 29 de octubre pasado en el cruce del Eje 3 Sur Añil y Circuito Interior Río Churubusco, delegación Iztacalco, en el que murieron aplastados dos pasajeros que viajaban en un microbús de la Ruta 27, cuyo chofer se dio a la fuga y hasta el día de hoy nadie sabe en dónde está, al secretario de Transportes y Vialidad no le quedó más remedio que suspender las operaciones de dicha Ruta pero… ¡solamente una semana! Terminó el castigo y se sigue con la misma historia en perjuicio de los usuarios a quienes no les queda otra que continuar padeciendo el pésimo servicio. Y ahora declaran los funcionarios del Distrito Federal que no serán rehenes de los líderes del transporte. No, claro que no lo serán: ¡Ya lo son desde hace tiempo! Y si no, pregúntele al anterior secretario, Francisco Garduño. Pero el colmo de todo lo anterior es que ni los jefes delegacionales se salvan de las mafias del transporte. Ahí está el caso de un grupo de vecinos de las colonias Llano Redondo, El Rincón, Tlacuitlapa, Bosques de Tarango, Villa Progresista y Casablanca, quienes desde hace varias semanas esperan la respuesta del jefe delegacional en Álvaro Obregón, Leonel Luna Estrada, porque los “líderes” de la Ruta 57 —que corre de Las Águilas, Grande, Mixcoac, Metro Tacubaya y Ramales— pretenden establecer un paradero en la esquina de las avenidas Centenario y Boulevard Llano Redondo. Los vecinos se quejan de que los choferes de los microbuses son prepotentes y agresivos. Ingieren bebidas embriagantes dentro de sus unidades. Desde las cuatro de la mañana empiezan a sonar “cláxones” y motores de sus vehículos y ponen música a todo volumen. Hacen sus necesidades fisiológicas en la vía pública o en botellas que luego tiran en las banquetas. Obstruyen la vía pública impidiendo el paso del resto de los automóviles que circulan por la zona. A raíz de que personal de la delegación Álvaro Obregón le otorgó un permiso a la ruta referida para establecerse en el lugar, se incrementaron el ambulantaje y la tala de árboles y, lo peor, ya se está dañando el entorno urbano de toda el área. ¿Le suena conocida esta historia?Lo más grave es que desde hace cuatro años los vecinos vienen luchando con esta situación ya que, a principios de 2004, se quejaron ante la Setravi de las anomalías y el entonces subsecretario de Transporte de Pasajeros, Fernando Olvera Ortega, los “conminó” a respetar el Reglamento para el Servicio de Transporte de Pasajeros del DF, en el que se prohíbe hacer base en avenidas como las mencionadas, pues no cuentan con la autorización correspondiente.Sin embargo, los “microbuseros” se organizaron, apoyaron la candidatura del actual jefe delegacional en 2006 y, curiosamente, Leonel Luna no ha dado la cara a sus gobernados porque, dicen “las malas lenguas”, que parte de los votos con los que llegó a la delegación fueron “promovidos” por los microbuseros de la Ruta 57.Y de Quintero, “ni sus luces”. ¿Y así quieren que les creamos?
http://www.exonline.com.mx/diario/columna/417417
miércoles, 19 de noviembre de 2008
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