sábado, 8 de noviembre de 2008

El Triunfo de la oposición parlamentaria

Juan Carlos Villarreal
24 Oct. 08

Desde diversas ópticas el papel de la oposición constituye un tema central en la configuración de cualquier sistema político, de hecho distintos especialistas afirman que la oposición asegura la estabilidad del régimen democrático y sobre todo, adquiere una dimensión mayor cuando se advierte que su papel frente al Gobierno es representar a un segmento de la sociedad frente al Estado. En consecuencia, a la oposición no se le puede pedir colaboración con el gobierno, cualquiera que este sea, tal y como advierte Gianfranco Pasquino: "Ningún Gobierno debe pedir a la oposición que le deje gobernar, sino demostrar que sabe hacerlo. Del mismo modo, ninguna oposición debe pedir al Gobierno que le deje ejercer como tal. La oposición tiene el deber de contender con el Gobierno demostrando ser un Gobierno alternativo". Bajo esta lógica hare mis reflexiones referentes a la Reforma a PEMEX.
Aquí el tema a discusión es a quién se le pudo adjudicar el triunfo en este largo proceso que comenzó queriendo ser energética, luego petrolera y terminó siendo sólo a PEMEX. Más allá de lo anecdótico, es pertinente advertir que mientras AMLO definió una línea de acción radical, el PRD como partido, por conducto de su ala moderada, avanzó sigilosamente en la construcción de un acuerdo significativo en el actual estado de cosas. Si esta descripción es correcta, podemos entender mejor porqué AMLO sigue en la movilización callejera y el PRD prefirió negociar en el Congreso: el papel de la oposición es complicar el ejercicio del gobierno de sus adversarios.
Si como argumenté, el papel regulador de la oposición tiene un sentido constructivo en un régimen democrático, resulta un contrasentido cuestionar la estrategia que sigue dentro del entramado de una negociación política. No obstante vale la pena cuestionar: ¿Qué papel juega el PRD y en particular AMLO en nuestro sistema político? Dilucidar este tema resulta central para entender lo que pasa en nuestro contexto político. López Obrador es el líder opositor más importante de nuestro país; juega un papel central en la toma de decisiones de nuestro Gobierno, más allá de las simpatías o desacuerdos que nos provoque. La forma en que enfrentó la amenaza de una reforma privatizadora, haya sido cierta o no, fue a todas luces eficaz. Basta advertir el resultado del acuerdo en la Cámara de Senadores.
El método de AMLO no es institucional, de hecho confronta las instituciones de manera permanente, por eso prefiere negociar desde un movimiento social para no sujetarse a las reglas democráticas a que están obligados los partidos políticos. Apostó y ganó, no hay duda. Sólo que ahora parece no estar de acuerdo con la ganancia y quiere todo. Ahora se vuelve a la protesta callejera, después de un significativo avance en la Cámara de Senadores. No fue una concesión gratuita, detrás hay una intensa negociación, así como también en este proceso influyeron varios indicadores; la caída en la preferencia electoral en el PRD era impostergable detener, aún y en contra del liderazgo del principal representante que es el propio AMLO; la caída en los resultados electorales locales no sólo fue del PRD, el PAN lo acompañó en este franco descenso, en consecuencia, al partido en el gobierno le convenía evitar un mayor desgaste que aunado al argumento de la baja legitimidad de Felipe Calderón, complicarán aún más las condiciones; mientras que para el PRI la maximización de rendimientos también comenzaba a tocar fondo, pues concluidos los procesos electorales no podría desaprovechar su buen momento dejando el terreno fértil para que las protestas se prolongaran indefinidamente. No obstante, para AMLO el expediente no se cierra hasta que el movimiento deje de ser explotable, así sea cada vez más débil. El riesgo es que en esta nueva apuesta pierda todo lo que ha ganado.

http://www.reforma.com/editoriales/edomex/468/934771/default.shtm

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