Juan Ignacio Zavala
Domingo, 30 Noviembre, 2008
Como respuesta a mi artículo del miércoles pasado en el que comenté las andanzas televisivas del jefe de Gobierno, don Marcelo Ebrard mandó a contestarme a un escribano de apellido Brito que ocupa algún puesto en la estructura local del PRD. Este sujeto —además de hacer el gran descubrimiento de mis lazos familiares— manifestó en una carta publicada en este diario su indignación porque en mi texto no se aprecia “el análisis de los índices o indicadores sobre las políticas del gobierno de la capital”; irritado porque hay “quienes desgarran sus vestidos (sic)” por la presencia del gobernante en el programa de espectáculos, defendió el derecho del jefe de Gobierno capitalino para presentarse en los programas de variedades argumentando que “ el gobernante no puede ser distante ni mucho menos ajeno a la diversidad social y la exigencia de informar sobre los temas que le resultan útiles a la sociedad. Ningún programa es desdeñable en ese sentido…”.
Por supuesto, no hubo carta del perredista Brito a La Jornada en donde caricaturistas dibujaron a Marcelo con delantal preparando galletitas navideñas, tal y como lo hizo en el programa de televisión. Tampoco mandó cartas a los periódicos en los que se comentaba el paso del gobernante durante toda la semana en el show televisado. En las diversas notas se documentaba el tiempo que aparecía en pantalla el señor Ebrard, se reproducían diálogos —como el de horneo de “galletitas” y los comentarios sobre telenovelas, cantinas, quesadillas, etcétera.
Por supuesto quedó claro que ningún programa es desdeñable. Nadie supo si se dieron cifras de gobierno. El asunto era la patética participación del gobernante —¡todos los días!— en entrevistas con Gloria Trevi, Maribel Guardia o en resúmenes de telenovelas y chismes de la farándula en las que Marcelo participaba con una sonrisa congelada. Nadie se “desgarra los vestidos” como dice el escudero de Ebrard por una participación en la televisión. Pero nadie debe sorprenderse: si se pone a hornear “galletitas de Navidad” en la tele se generan comentarios al respecto.
Entre los puntos a destacar en el periplo intelectual que concluyó el viernes destacaron preguntas como: “¿Qué pasa con la educación, Marcelo? Porque eso es básico…” Por supuesto que Ebrard contestó el formidable reto que se le planteaba de manera precisa: “Si no tienes educación, no cambiaríamos a nuestra sociedad nunca...” Claro que el señor Brito encontró gran satisfacción al escuchar: “Qué bonitas acciones Marcelo, hay que seguirle porque hay mucho que hacer por México.”
Y ya para culminar, la aparición de don Galleto con este diálogo:
El señor jefe de Gobierno: Y les debo sus galletitas...
La conductora del programa no desdeñable: Ahora para Navidad, ¿ya aprendiste a hacerlas de regalo?
El señor jefe de Gobierno: Para Navidad te voy a mandar de cajita.
Ojalá pronto podamos verlo en otro programa no desdeñable.
http://www.milenio.com/node/123424
domingo, 30 de noviembre de 2008
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