lunes, 17 de noviembre de 2008

Échenle la culpa al muerto

Álvaro Cuevas
Domingo, 16 Noviembre, 2008

Yo, como otros mexicanos, miré por diferentes cadenas de televisión, el mediodía del viernes, el megainforme en vivo sobre las supuestas causas del avionazo en el que murió Juan Camilo Mouriño.Y hubo muchas cosas que me dejaron con la boca abierta, desde la sospechosa decisión de abrir ese espacio un viernes previo a un puente vacacional, en un horario en que casi nadie se podía enterar de nada, hasta el aire de carpetazo que flotaba en el ambiente.¿Qué no se supone que los resultados profesionales de esa investigación los íbamos a tener hasta dentro de varios meses? ¿Acaso nadie le dijo a las autoridades que los viernes son el peor día para informar?¿Por qué se dio ese reporte a mediodía, si los mejores segmentos informativos de los medios electrónicos de comunicación están en la noche y si, aún a la hora de los noticiarios nocturnos, los periódicos tienen tiempo suficiente para incluir la nota en sus portadas?Es como si la información se hubiera dado con ganas de que no se discutiera.¿O será que así como, se supone, hubo impericia en el piloto que manejaba ese avión, también hubo impericia entre la gente encargada de hacer contacto con los medios?Pues como que ya va siendo demasiada impericia, ¿no? Tan sospechoso el manejo de ese avión como el manejo de esa comunicación.Y mire que los señores de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes han compartido información, alrededor de este accidente, que nunca antes habían compartido con la prensa.Pero no basta con entregar carpetas bonitas ni videos decorosos, hay que saber manejar la comunicación entre líneas.Y pesa más el haber entregado ese reporte un viernes de quincena previo a un esperadísimo fin de semana largo que lo del puntito del piloto.Todo el mundo se ha echado encima del piloto de ese avión.Que si era una especie de microbusero irresponsable incapaz de llamar por su nombre a las partes del jet, que si qué persona tan pelada porque lo último que alcanzó a decir fueron puras groserías.Claro, como él no se puede defender, échenle la culpa al muerto.¿Por qué nadie se atreve a defenderlo? Hasta en España hubo grupos que defendieron a los pilotos del accidente de Spanair. ¿Por qué aquí todo el mundo asume que los pilotos de Mouriño eran analfabetos? ¿Tan mala fama tenían?¿A usted no le suena todo esto como a campaña de comentarios de color? Qué raro, ¿no?Tal parece como si la discusión siempre hubiera sido la educación de los pilotos mexicanos o el uso correcto del lenguaje a la hora de conducir una aeronave.Independientemente de que ahí se estrelló un avión, ahí iba nuestro secretario de Gobernación.¿Será posible que el hombre más cercano a nuestro Presidente haya sido transportado por pilotos de segunda?¿Qué no se supone que una autoridad que a diario se encargaba de luchar contra el crimen organizado exigía, para su transportación, no sólo de pilotos de primera, sino también de todo un protocolo de protección?Si así se transportaba Juan Camilo Mouriño, ¿cómo se transporta Felipe Calderón? ¿Cómo se transporta su gabinete?Si así iba y venía el señor Mouriño de sus juntas, ¿con qué herramientas le iba a poder ganar al narcotráfico? ¿Con resorteras y choferes de bicitaxis?No sé usted, pero a mí no me cabe en la cabeza que semejante monstruo de poder haya sido movido por esas personas, en esa aeronave, en esas circunstancias. No puedo. Es algo que me rebasa.Y si así fue, el contramensaje para la administración de Calderón es poco menos que macabro, es: en este gobierno no necesitamos combatir a la delincuencia ni al crimen organizado, nos combatimos entre nosotros mismos.Tan culpable fue el piloto de ese avión, como la administración que lo puso ahí.Y es que aquí hay una trampa: entre más se investiga la muerte de nuestro ex secretario de Gobernación, más se ensucian las cosas.Hay tal problema de credibilidad en nuestras autoridades que ni aunque nos pusieran el audio con los alaridos de las víctimas en sus últimos segundos de vida, les creeríamos.¿Qué se hace en estos casos? ¿Qué va a tener que hacer Felipe Calderón para dejar contenta a la opinión pública?Combatir la impericia pero no sólo la de los pilotos de sus aviones, sino también la otra, la más grave, la impericia de hacer las cosas. ¿A poco no?

http://www.milenio.com/node/115062

No hay comentarios.: