jueves, 23 de octubre de 2008

Reforma y otras mentiras

Macario Schettino
Economía Informal
23 de octubre de 2008

Pues ya está la reforma, que no fue energética desde el principio, pero que ahora ni siquiera resultó petrolera, sino sólo de Pemex
Después de un mal lanzamiento de parte del gobierno, de la increíble nulificación de Mouriño, de la pésima negociación de Creel, del prolongado e inútil debate, de las amenazas de López Obrador y seguidores, del oportunismo del PRI, tenemos un conjunto de dictámenes en el Senado que hoy seguramente votará el pleno y que en la semana próxima serán ratificados por los diputados. Cabe todavía que los despistados voten en contra, o incluso tomen la tribuna, pero no parece existir nada en los dictámenes que pudiera poner en riesgo los valores que con tanta enjundia han defendido perredistas y priístas. Como lo he dicho en muchas ocasiones, se trata de defender un pasado que a México le costó mucho, y por eso mismo me parece un muy serio error. Pero así funciona la democracia, y si el Congreso ha llegado a este acuerdo, pues así será la ley, y hay que seguirle. Sin embargo, reconocer el derecho y obligación de los legisladores no implica abandonar el propio derecho a la crítica. En breve, me parece que hemos cometido un error de proporciones colosales. No cabe duda que la reforma que se aprobará le permitirá a Pemex funcionar mejor, pero ése no me parece que sea un objetivo de interés nacional. Lo que sí es relevante para los mexicanos es que el petróleo se administre de la mejor manera posible, y estas dos cosas no son sinónimos. Lo que hace la reforma es darle a una empresa ineficiente más recursos, lo que llevará a mayores pérdidas en el futuro. Y eso no va a generar ni más petróleo, ni más gasolina, ni nada parecido. Pero también desperdiciamos esta oportunidad para enfrentar, seriamente, el verdadero problema de este país. Durante el siglo XX, México fue un fracaso, como lo muestran todos los datos: no crecimos más que otros países similares, no alcanzamos mejores niveles de desarrollo social, no construimos infraestructura ni capital humano, y sí sentamos las bases para el deterioro generalizado que hoy enfrentamos. Y frente a esto, la solución que plantean quienes hoy ganaron la reforma es regresar a ese fracaso. Fortalecer Pemex es apostar, nuevamente, al mítico desarrollo industrial nacional, que no fue más que otra mentira del régimen de la Revolución. La próxima semana podremos compartir con usted las cifras petroleras para septiembre, que en el adelanto que hace Pemex muestran una pequeña mejoría, pero que mantienen una caída de 300 mil barriles diarios con respecto al año pasado. Las cifras nos ayudarán a entender por qué ha sido una pésima idea esta reforma.

http://www.eluniversal.com.mx/columnas/74628.html

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