miércoles, 29 de octubre de 2008

¿Qué defiende?

Manuel J. Jáuregui
29 Oct. 08

Difícil es entender, tras la perorata de ayer, exactamente qué es lo que defiende el conflictivo Señor López, quien hasta con los de casa se pelea.
Habla de "pillaje" en la reforma "light" de Pemex aprobada hasta por legisladores de su partido, siendo que el único pillaje hasta hoy conocido -e impune- en Pemex es el de los líderes sindicales.
Un acuerdo, un pedazo de papel, no puede cometer "pillaje"; en todo caso, lo cometerían los funcionarios.
En cuyo caso, el cómo un monopolio gubernamental que no le rinde cuentas a nadie puede ser más honesto que una empresa mixta supervisada por la ciudadanía es algo que no explicó López en su diatriba de ayer.
Cuando habla de "pillaje" este señor, ¿acaso se refiere al mismo tipo de PILLAJE que realizaba su EX COLABORADOR René Bejarano con Carlos Ahumada, o el de su ex Tesorero, Gustavo Ponce Meléndez, quien gustaba de apostar con la lana del pueblo en Las Vegas?
Si a este tipo de pillaje se refirió, entonces queda claro que éste sería un defecto que no le puede imputar a un acuerdo, aún inaplicado, cuyo propósito es mejorar la operatividad de Pemex inyectándole recursos y dándole herramientas para que pueda desarrollar y aprovechar nuestra riqueza petrolera en bien de la Nación.
El resto de su "discurso" es bastante indescifrable también, ya que emplea términos y expresiones un tanto rebasadas por el avance de la modernidad.
¿Quiénes son "los de la derecha"?
Al parecer, para López es de "derecha" toda persona que no esté de acuerdo con él, mas entonces el problema es que en sus planteamientos estatistas sólo está de acuerdo con gente como Hugo Chávez, Evo Morales o Fidel Castro.
Cierto que en el mundo capitalista hay una crisis financiera, ¿pero acaso ha visto lo que 50 años de estatismo han hecho con Cuba?
¿Acaso la Bolivia de Morales es una potencia latinoamericana?
¿Y a poco la Venezuela de Chávez tiene frente a sí un prometedor futuro con la caída de los precios petroleros?
Ya para que de "derecha" acaben siendo hasta compañeros de partido del compareciente de ayer en la Cámara que no comulgan con su radicalismo absolutista, ¡le ronca!
En la megalomanía de López las cosas se hacen como él las quiere o no sirven y, por lo tanto, merecen calificativos absurdos como llamar "inmoral" a algo que aprobaron sus propios correligionarios. Queda claro que este personaje no busca diálogo, lo que realmente pretende es camorra.
López representa un pleito en busca de un pretexto y el fondo es lo de menos: lo de más para él es presionar mediante movilizaciones y amenazas, y ya ni siquiera contra el Gobierno -el más beneficiado con sus extremismos-, sino aparentemente dirigidas hacia sus propios compañeros de partido, aquellos más razonables y sensatos que ven la necesidad de adecuar a la modernidad el régimen bajo el cual opera este ineficiente y obsoleto monopolio gubernamental llamado Pemex, cuyos días están contados, con o sin reforma.
Por todo lo anterior, y muchas otras cosas más, es que decimos, junto con no poca gente, que no entendemos a este señor.
No se sabe bien a bien qué pretende, a dónde quiere ir, qué causa defiende o cómo pretende contribuir al bienestar mexicano.
De eso se trata, ¿o no?
Lo menos que se puede decir después de ayer es que sus actos, totalmente reñidos con sus palabras, son más congruentes con la destrucción que con la edificación de un mejor país.

http://www.reforma.com/editoriales/nacional/469/936276/

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