31-Oct-2008
Vida nacional
Pablo Hiriart
Vida nacional
A raíz de que el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, César Duarte, le diera tribuna a Andrés Manuel López Obrador, como “se la daría a cualquier ciudadano que lo pida”, han llegado a mi correo diversas cartas que, por considerarlas de interés, sintetizo algunas de ellas.Lic C. Duarte:Por medio de la presente solicito a usted me reciba en el recinto legislativo que usted preside, por espacio de 45 minutos, el día de mañana a las 9.00 horas o en su defecto cualquier día de esta misma semana.Me presentaré en calidad de ciudadana, me acompañarán diferentes amigos, aunque no sepan de los temas a tratar y hablaré de diferentes temas de interés para la ciudadanía.Solicito también ser recibida con los honores que corresponden, y tener la cobertura en medios que se acostumbra para un ciudadano “común y corriente” en dicha Cámara, aunque cabe aclarar que yo podré ser común, pero no tan corriente como el invitado que el martes ocupó sus instalaciones.Yo SÍ respeto las instituciones, y las investiduras.Yo SÍ produzco para este país.Yo SÍ pago impuestos.Yo NO lucro con la ignorancia de la gente.Yo si reconozco mis errores.Y por último, yo SÍ fui a la escuela.Por todo lo anterior y como lo dijo hoy su coordinador parlamentario, Emilio Gamboa, en el programa Frente al País, “estamos obligados a recibir a quien lo solicite”.Espero su confirmación a la brevedad y agradezco de antemano las atenciones con que seré recibida.Atentamente, Magdalena Robles M.Otra:A través de su foro solicito dirigirme ante el Congreso de la Unión, como un ciudadano común y legítimo de este paísAtentamente, Armando Calvillo.Otra:Aunque estoy de acuerdo en que ni México ni los mexicanos nos merecemos lo que pasó el martes en la Cámara de Diputados, no me queda más que decir que se lo tienen bien merecido los pusilánimes de nuestros diputados.El martes, López Obrador pudo: 1.- Ser recibido como no lo serían ninguno de ellos (los diputados).2.- Hablar como él quería, ante los medios de comunicación para fijar su próxima “defensa” que sirva para sus fines.3.- Insultarlos sin que ninguno de ellos moviera un músculo. Atentamente, Isabelle Victoria.Otra: Su columna “Vergonzoso” del día miércoles me arrastra en toda la indignación que sentí al saber que AMLO iba a ser recibido por la Cámara de Diputados.¿Quién es ese señor, para merecer tantas canonjías?¿Cómo es posible que lo reciban y le den la tribuna, que todos sabíamos era para despotricar? La gran falsedad fue esconder la debilidad de los congresistas con una triste frase que pasará a la historia, con “ciudadano común y corriente”. Ese ciudadano, somos nosotros, los que respetamos a las instituciones, los que pagamos nuestros impuestos, los que trabajamos y no despojamos al pobre ni lo engañamos con promesas imposibles, los que somos entorpecidos por las manifestaciones que él provoca en esta ciudad y salimos afectados por su plantón en el Paseo de la Reforma. No puedo dejar de mostrar mi indignación ante todos los diputados por su cobardía. Atentamente, Cecilia Vega.Otra:He leído con atención y con el mismo sentimiento de vergüenza con el que usted escribió el artículo del miércoles sobre nuestra clase política. Ni más ni menos ayer estaba tratando de explicarle a mis hijas, de 14 y 10 años respectivamente, el porqué del mensaje del Presidente en cadena nacional agradeciendo al Congreso la reforma energética, diciéndoles que tenemos un país muy complejo como para que un solo hombre pueda solventar todos y cada uno de los problemas que nos aquejan. Terminé diciéndoles que existen en nuestro país hombres y mujeres que merecen nuestro reconocimiento y admiración por lo que han hecho y hacen por nuestro país, pero que también existen aquellos a los que hay que tener en otra clasificación, que no desean sino enriquecerse a costa de otros, salir en los medios de comunicación y, como usted lo dijo, que se escuche su palabra aun y cuando sea a base de patadas, gritos, movilizaciones, plantones y amenazas - sabe usted a quien me refiero.A veces no sé cómo explicarles a mis hijas que nuestro país tiene muchas cosas de las que nos debemos sentir orgullosos, pero, sobre todo, graves problemas en nuestra clase política, que al actuar como lo hizo el martes, privilegiando al revoltoso en lugar de a aquel que respeta la ley, manda un mensaje de miedo y vergüenza. Atentamente, Salvador Sánchez Abarca.
http://www.exonline.com.mx/diario/columna/399575
viernes, 31 de octubre de 2008
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