martes, 28 de octubre de 2008

La reforma hipócrita

Martín Moreno
Archivos del poder
28-Oct-2008

El PAN podrá decir que ganó porque hace seis meses no había reforma energética, y ahora sí la hay.El PRD festejará haber advertido que la reforma petrolera del presidente Felipe Calderón no iba a pasar, y no pasó.El PRI se ufanará que, sin ellos, simplemente, no se hubiera abierto la posibilidad de negociar la reforma.Calderón felicita al Congreso por la nueva reforma, que nada tiene que ver con su propuesta original. Quería ir por el tesoro a aguas profundas y lo rechazaron. Quería inversión privada en algunos rubros y lo frenaron. Extraño discurso en el que el Presidente asume su derrota e intenta convertirla en una victoria con sabor amargo.Andrés Manuel López Obrador y el perredismo legislativo imponen condiciones, moldean a su gusto la reforma, pero el tabasqueño, “incapaz de compartir una victoria y reconocer el mérito de sus compañeros” (Ricardo Pascoe dixit), se aferra al movimiento en las calles para no abandonar lo que tantas glorias le ha redituado: la protesta social.Pero lo más grave: la reforma petrolera no es tal. Apenas llega a un simple cambio administrativo en Pemex. Y ya. Los expertos en el tema afirman que es, a todas luces, insuficiente. Que no es la solución. Los legisladores creen que con más burocracia —porque esa es la esencia de su minirreforma—, se arreglarán las cosas. Se quedó corta.Todos los puntos anteriores están bañados de una alta dosis de hipocresía que tenemos que tragarnos, bajo el demagogo y tramposo discurso de que, ahora sí, los senadores pudieron ponerse de acuerdo. Hombre, muchas gracias. Pero es muy fácil lograrlo cuando no se ataca el problema de fondo y sólo se le pone un curita al cáncer de corrupción, despilfarro, falta de transparencia e ineficacia operativa que está destruyendo a Pemex.Hipocresía, cuando el PAN asume la derrota como un triunfo. Sabe el partido en el poder que esa reformita alcanza para muy poco, que compromete la viabilidad futura de Pemex y, aún así, lo celebra como si hubieran salvado a la patria. Hipocresía, y doble, del PRD. Por un lado, los “padres” de la minirreforma —Carlos Navarrete, Graco Ramírez, Jesús Ortega y compañía— festejan ruidosamente pero no explican cómo se va a revertir la tragedia petrolera. Ningún amarillo nos dijo de qué manera se frenará el desplome de la producción que, en los últimos cuatro años, pasó de 3.4 millones de barriles de crudo a 2.8 millones y cayó en 600 mil barriles diarios, por lo que dejamos de recibir 220 mil millones de pesos al año. Y más: nuestras exportaciones se redujeron 18 por ciento. ¿O acaso alguien escuchó a los perredistas explicarnos cómo se evitará que, en unos cuantos años, nuestro país se convierta irremediablemente en importador de gasolina? La respuesta es no.Y del lado de AMLO, si bien fue uno de los ganadores con la reforma porque evitó que la parte medular de la propuesta calderonista prosperara, hoy vuelve a la amenaza social para seguir manteniendo la fuerza en las calles y vivo su movimiento popular. Qué importa la victoria dentro de las instituciones. Lo valioso es la estridencia.Hipocresía del PRI, cuando se promueve a Francisco Labastida como uno de los artífices de la reforma, pero se esconde debajo de la alfombra que el mismo personaje recibió, para su campaña presidencial, más de mil millones de pesos de las arcas de Pemex. El pemexgate. Los pillos de ayer son los héroes de hoy.Hipocresía de Calderón, y de Pemex, al presentar a la minirreforma como un triunfo del gobierno, cuando sus principales propuestas fueron derrotadas y hasta tuvieron que ceder en la construcción de una refinería, como lo pedía AMLO. Calderón y el director de Pemex, Jesús Reyes Heroles —¿alguien lo ha visto?—, saben que lo aprobado es insuficiente. Y eso es atentar contra el futuro del país.Hipocresía, plantear que, con más burocracia, creando un Consejo Nacional de Energía y dos nuevas y elefantescas comisiones, al estilo echeverrista: la Nacional de Hidrocarburos y la Nacional para el Uso Eficiente de la Energía, se revertirá el desplome en la producción petrolera. Mala señal, darle más oficinas a la ineptitud.Hipocresía, dejar intocable a uno de los motores de la corrupción en Pemex: el sindicato petrolero. El PRI no quiere que lo toquen porque es una reserva financiera y política para futuras elecciones. Hipocresía pura.¿Alguien quiere festejar algo?

http://www.exonline.com.mx/diario/columna/396114

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