Con cierto retraso, pero con suficiencia, llegó la respuesta de las autoridades financieras y monetarias al primer efecto grave en México de la crisis mundial. Deben seguir otras medidas capaces de paliar los golpes que, indudablemente, sufrirá nuestra economía. También es momento para enterrar el optimismo declarativo con efectos de bumerang. A Estados Unidos no le dio una gripa: todo un modelo internacional quedó desequilibrado, y México está plenamente inserto en él. Asumámoslo y actuemos en consecuencia, con seriedad
jueves, 9 de octubre de 2008
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