Pablo Hiriart
Vida nacional
28-Oct-2008
El que defendió a brazo partido la expropiación de un pedazo de territorio nacional (El Encino), propiedad de un mexicano, para entregarlo a una transnacional de la salud, ahora nos quiere hacer creer que la reforma a Pemex es entregar trozos de país a extranjeros.Hoy puede ser un gran día.Hoy, López Obrador y sus seguidores, pueden ser derrotados de manera abrumadora con las reglas de la democracia.Hoy puede quedar exhibido como lo que es: un golpista.La nueva legislación no contiene un solo elemento, una sola línea, que pudiera ser mínimamente utilizable como bandera para agitar en contra de la “privatización”.López Obrador pidió ser “escuchado” en San Lázaro, como una trampa contra la dirigencia de la Cámara que encabeza César Duarte.Creyó que le iban a decir que no, y de ahí se montaría, él y sus medios de de comunicación afines, para alegar que tuvieron miedo de oírlo y que por tanto se cerraron al diálogo.La Cámara le dijo que sí, y el que no se atrevió a asistir fue él.Su felonía está al descubierto.Primero exigió que se hiciera un debate nacional sobre la reforma petrolera, y creyó que su propuesta iba a ser denegada: pretexto ideal para lanzarse a la calle como víctima a protestar contra los que se negaron a dialogar.Pues bien, se realizaron 22 foros en la Cámara de Senadores, abiertos a todo público y transmitidos por el canal de televisión del Congreso.López Obrador no se atrevió a ir a ninguno.¿Cómo se iba a atrever, si no tiene nada que decir? Escribe libros que ni siquiera lee, como el llamado Proyecto Alternativo de Nación, en que se manifiesta a favor de asociar a Pemex con empresas privadas en proyectos específicos.Eso es justo lo que no se permitió ahora, porque López Obrador decía que eso era privatizar, vender al país, etcétera.Ayer, cuando vio que la directiva de la Cámara de Diputados le dijo que sí, que sí lo invitaría a dialogar hoy mismo en la mañana con la Mesa Directiva, se apresuró a poner nuevas condiciones: de “cara a la nación”, un “debate nacional” y otras exigencias.López Obrador tiembla de miedo cuando de dialogar civilizadamente se trata.Es un golpista y nada más.Para oponerse a la reforma se sacó de la manga un planteamiento ridículo: “No permitiremos que se entreguen pedazos de territorio a empresas extranjeras”, y las amenazó: “Que lo vayan sabiendo bien”.¿Qué tiene en la cabeza?Lo que aprueba la reforma no es “entregar territorio nacional a empresas extranjeras”, puesto que no se va a licitar territorio ni reservas.Lo que se licitan son obras y servicios a realizarse en un espacio determinado.En un área específica el contratista va a colaborar con Pemex en determinada obra, por la cual recibirá una paga en efectivo.Es obvio que si una empresa concursa para realizar un trabajo o servicio, se le tiene que garantizar que no habrá otra empresa al lado haciendo lo mismo.¿De dónde saca que una empresa va a recibir en propiedad un pedazo de territorio y el petróleo del subsuelo?De su arsenal de mentiras. Mentiras que están quedando exhibidas.Los contratos a los que concursarán esas empresas no son nuevos ni hay ninguna novedad en la ley.Tan sólo Pemex Exploración y Producción concursa al año cerca de cuatro mil 700 contratos a empresas privadas.Ahora, eso de que “no permitiremos que se entreguen pedazos del territorio nacional a empresas extranjera”, no tiene desperdicio.¿No defendió hasta con su fuero el regalo del Gobierno del Distrito Federal, el predio de El Encino, a una compañía extranjera: el Hospital ABC?¿No defendió hasta con su fuero la expropiación de ese predio a un mexicano para entregárselo a una empresa extranjera?Si su reciente frase de batalla contra la reforma de Pemex tuviera sentido, debería exigir la expropiación de todos los pedazos de territorio que tienen empresas extranjeras.Fuera la Volkswagen de Puebla.Fuera la Ford de Hermosillo.Fuera la General Motors de Coahuila.Fuera Nissan de Aguascalientes.Lo que plantea López Obrador es una obscenidad.Y hoy puede ser derrotado de manera abrumadora.Vida nacional
http://www.exonline.com.mx/diario/columna/395973
martes, 28 de octubre de 2008
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