López Obrador no puede ser fiel sino a sus obsesiones. Así que se va a saltar todo acuerdo y toda regla. Va a escuchar sólo lo que quiere oír y no va a respetar más que a su ego. Sigue teniendo fieles incondicionales, pero hace rato que es un lastre para cualquier partido político nacional. Ahí seguirá, terco, inflexible, causando conflictos (internos y externos) mientras le sigan dando cuerda. Porque, a pesar de todo, inexplicablemente se la siguen dando
miércoles, 29 de octubre de 2008
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