martes, 28 de octubre de 2008

(Es) pejismos

Julián Andrade
Martes, 28 Octubre, 2008

Andrés Manuel López Obrador es un creador de espejismos. Lo hizo bien con el tema de la privatización de Pemex. Inventó que querían vender la empresa y le creyeron, vamos, hasta un foro en el Senado le organizaron.Su idea era posicionarse ente una de la propuestas más importantes para el presidente Felipe Calderón en ese momento.Para el gobierno federal la reforma energética era la joya de la corona, la catapulta, pensaban ellos, para un mundo mejor.López Obrador eligió un camino seguro: denunció algo que nunca ocurriría y vendió la idea de que podía revertirlo.Las cosas le salieron tan bien que de plano se arrepintió. No se siente cómodo en el papel de triunfador, le viene mejor el libreto de la víctima, y sus seguidores abrevan con confianza en la cultura de la derrota.Por eso ahora trabaja en un nuevo espejismo, el de la supuesta entrega de la patria en pedazos, la nación despojada de su riqueza petrolera en las aguas profundas.Aunque esto es imposible, ya que la ley no lo contempla, puede ser la catapulta de la movilización de los próximos meses y el afianzamiento de las campañas que se encuentren en el horizonte.La verdad, en estos casos, suele quedar en segundo término. Ahí está como ejemplo la demanda del recuento total de los votos en 2006, cuando el Partido de la Revolución Democrática y su candidato sólo solicitaron que se realizara en 16 por ciento de los paquetes electorales, como ha recordado Luis Carlos Ugalde, el ex presidente del Instituto Federal Electoral, en los últimos días.Los “bloques” petroleros correrán la misma suerte que el voto por voto y entrarán a formar parte de una mitología que no tiene nada de democrática.Los bloques, como tales, no existen. Si se supiera con certeza las zonas marinas donde se puede extraer petróleo de modo exitoso, el debate sería otro. Nadie sabe lo que puede ocurrir y por eso la inversión es un riesgo, que por lo pronto Pemex tendrá que asumir.Es verdad que se podría incluir la prohibición expresa de que el capital privado se pueda apropiar de nuestra riqueza marina, pero lo cierto es también que la ley es clara al respecto y el PRD también tiene que ceder, como lo ha hecho.Pero si en la Cámara de Diputados decidieran incorporar las famosas 12 líneas, ya tendrían que irse preparando para otra enmienda y para la irrupción de otros fantasmas. El mundo de los espejismos, conviene no olvidarlo, es como el de nunca acabar.

http://www.milenio.com/node/103355

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