domingo, 26 de octubre de 2008

El suicidio de López Obrador

René Avilés Fabila
26-Oct-2008

En minutos, AMLO organizó una especie de referéndum que tuvo los resultados que esperaba: no a la “privatización del petróleo” organizada por el “PRIAN” y los traidores del PRD. Pareciera que los políticos son capaces de todo con tal de sobrevivir, mantenerse en el poder. Otras veces no buscan el cargo sino los cambios de un país. Ernesto Guevara era uno de éstos. Llegó a probar suerte como ministro de economía y fracasó, entonces volvió a la lucha que lo condujo a la muerte. Lo digo porque en este torneo de vanidades y mentiras que es la política mexicana, no hubo una sola persona que no se reconociera triunfador en la lucha por el petróleo. Nadie perdió, todos se apuntaron el “triunfo”. Los panistas y Calderón no resintieron los cambios a su iniciativa, los priistas lo consideraron un éxito y el PRD dijo que el dictamen era resultado de sus acciones. Incluso López Obrador, en un principio, vio en los resultados del trabajo legislativo un punto de apoyo para su retorno al primer plano. Sus intelectuales orgánicos, los que trabajan para él, hicieron semejante consideración. La armonía parecía haber regresado al PRD, el mismo Cárdenas declaró que era lo mejor que podía hacerse.Hasta el miércoles al mediodía, los partidos y sus líderes habían triunfado de modo rotundo. El optimismo era exagerado. ¡Ya tenemos reforma energética, México saldrá del atraso! Pero faltaba la última palabra. Las adelitas y los adelitos aguardaban inquietos y decididos la señal de AMLO. Y la hizo. En minutos pensó que no era el momento para festejar la unanimidad y echó una cubeta de agua helada en la fiesta de los partidos políticos, el suyo incluido, que por voz de sus principales actores había garantizado la aprobación del dictamen.En minutos, Obrador organizó una especie de referéndum (léase tomadura de pelo) que tuvo los resultados que esperaba: no a la “privatización del petróleo” organizada por el “PRIAN” y los traidores del PRD. Como pudo organizó a sus leales, los más radicales, y salió de nuevo a las calles al frente de unas diez mil personas en un país de más de 100 millones de habitantes a garantizar más problemas para una ciudad agobiada, cada semana estrangulada por una razón u otra. Las “fuerzas del orden” se prepararon para resistir el acoso de los lópezobradoristas y defender el trabajo de los senadores. Unos cuantos miles (seamos generosos) rodearon la Cámara de Senadores y la sede alterna. De un lado los seguidores de AMLO querían una “agresión” policíaca, algo que les diera los mártires necesarios para revitalizar la guerra contra el usurpador, el sistema y las malvadas instituciones que lo sostienen. Los atizaba el rencor. En un país donde todo está en manos de particulares, el petróleo es un pretexto para dividir, derribar al gobierno y llegar por otras vías al poder. Muñoz Ledo lo ha anticipado y personajes como Manuel Camacho, Dante Delgado, Rosario Ibarra, Yeidckol Polevnsky, Ricardo Monreal y Fernández Noroña lo han secundado.Ni los medios ni la sociedad están dispuestos a seguir las patrañas de AMLO, quieren que las luchas sigan otros cauces. Si dentro del PRD hay una enorme división, qué podemos decir del DF, el bastión principal de tal partido, su principal fuente de votos: comienza a hartarse de su eterna lucha callejera. Para decirlo con claridad: López Obrador está quedándose solo, la reforma pasará pese a los esfuerzos de sus seguidores de adueñarse violentamente del Senado, y él será un marginado, perdió la oportunidad que tuvo. No será siquiera candidato del PRD, deberá buscar otro partido y éste queda en posibilidad de trabajar sin líderes iluminados, donde sea posible la discusión. Dejó el paso franco a la derecha.Ir al matadero no es el objetivo de un partido o de un líder. AMLO sí tiene la peculiaridad de buscar la muerte, piensa que le arrebataron la posibilidad de mostrar su grandeza. La salvación de la patria estaba en sus manos y la “mafia” se la quitó. Sus enemigos no son sólo los del “PRIAN” sino también los chuchistas y otros más del PRD. Es, pues, un hombre contra el mundo. Incapaz de hacerse una autocrítica, mucho menos ir al siquiatra, sugerencia de Víctor Hugo Círigo. Unas dosis de cordura, algo de humildad, un poco de honestidad, un mínimo de inteligencia, lo hubieran devuelto a la lucha por la Presidencia de la República. Ahora su destino es ver la desintegración de su movimiento, lo seguirá más de un trastornado hasta el derrumbe final. Se siente una mala versión de Jesucristo, va a inmolarse para que su muerte redima a los demás y llegue al panteón de los héroes. Pero la realidad es otra. Se percibe un patético final, los analistas más serios anticipan signos de locura: el peor enemigo de AMLO es el mismo AMLO. Es una pena que él y los suyos sean incapaces de vislumbrar la estrepitosa caída, luego de que los partidos y el gobierno festejen el éxito de la reforma energética y no haya un pretexto más para destruir instituciones y salvar a la patria. Ahora, ¿por qué partido será candidato presidencial? ¿Formará uno al vapor o de plano optará por ser presidente legítimo vitalicio gobernando para dos o tres mil personas desde Macuspana?

http://www.exonline.com.mx/diario/editorial/394301

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