Pablo Hiriart
Vida nacional
23-Oct-2008
Senadores del PAN, del PRD y del PRI proclaman que los acuerdos para la reforma petrolera que hoy se vota, es el resultado de “la fuerza de la política”.Pamplinas. Es el resultado de la política de la fuerza.Si López Obrador y los dirigentes del Frente Amplio Progresista no hubieran amagado con violencia para frenar la reforma petrolera, hoy se estaría votando algo distinto en la Cámara de Senadores.Tal vez fue más responsable, prudente o sabio, hacerlo así.Pero el mensaje que se manda a la población es que en nuestro país las cosas no se consiguen por las buenas.Vaya usted, como ciudadano pacífico que es, a solicitar una audiencia a una secretaría de Estado, y seguramente le dirán que mande una carta a la oficina de quejas o a la oficialía de partes.Pero si usted va acompañado de un grupo de vecinos o de amigos, y agrede a los custodios y amaga con incendiar el edificio, tenga por seguro que en menos de una hora será recibido por una comisión oficial que va a escuchar sus quejas.Esa es la enseñanza que recibimos todos los días, de parte de los distintos y sucesivos gobiernos.Con el solo amago de que habría desmanes en la capital si se daba un paso adelante en la reforma petrolera, fue suficiente para tirarla.Es cierto que la correlación de fuerzas en el Congreso, donde el PRD tiene un peso importante debido a la alta votación que alcanzó en 2006, no favorecía echar a andar la fuerza de la mayoría y ganar la votación en medio de rasgaduras internas del PRI y con motines en las calles.Tal vez, dicen, aprobar esa iniciativa era resucitar a López Obrador y hacerlo Presidente.Todo eso puede ser cierto, pero el caso es que se impusieron los que amagaron con la violencia.Ni en el gobierno ni en el PRI se sintieron con la fuerza necesaria para modernizar nuestra anquilosada e improductiva industria petrolera.Ganó la política de la fuerza, y no al revés.Somos rehenes de una minoría que desde hace tiempo le tiene tomada la medida al gobierno y al legislativo.Y para disimular la derrota y lo incómodo que resulta doblegarse ante la amenaza del desorden y del caos callejero, los partidos han optado por echar incienso sobre la reforma petrolera que acordaron.¿De veras sirve para algo?Lo único novedoso es que las empresas que contraten con Pemex tendrán una recompensa si ejecutan su tarea de manera eficaz y en buen tiempo.Ya no va a ocurrir, suponemos, lo que pasó en años anteriores, que Pemex gastó una fortuna de miles de millones de dólares en exploración, y no se encontró mayor cosa.Así es que por el lado de los contratos podría haber cosas positivas, pero falta saber que en realidad funcionen.Si después de publicada la nueva ley en el Diario Oficial, hay filas de contratistas entusiasmados por participar en los contratos incentivados, entonces puede ser que haya valido la pena ese pasito.Pero todo indica que no va a ser así.En realidad estamos ante un enorme retroceso por los nuevos candados que se le han puesto a la contratación.Estamos ante un retroceso por la creación de nuevas burocracias en Petróleos Mexicanos.Estamos ante un retroceso al permitir que se designen “consejeros ciudadanos” en Pemex, y que sean nombrados por el Congreso, que es decir por los partidos políticos.Te toca uno PRI, uno PAN, uno PRD, y al chiquito mejor portado le van a dar el otro.Estamos ante un retroceso al cerrar la puerta a la refinación por parte de empresas privadas, y al iniciarse la construcción de una refinería del Estado.Ahí el Estado pierde dinero. Aunque operara de manera óptima, la ganancia sería marginal.Lo importante está en ir a aguas profundas a recuperar reservas para Pemex.El petróleo no es de los partidos ni de los legisladores ni de los gobiernos, que se lo están acabando sin reponerlo.El petróleo es de todos los mexicanos. De los de ahora y de los que nazcan después.
http://www.exonline.com.mx/diario/columna/391300
jueves, 23 de octubre de 2008
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