lunes, 29 de septiembre de 2008

PRD : medalla o corcholatazo

Indicador Político
Carlos RamírezLunes,
29 de septiembre de 2008

PRD : medalla o corcholatazo.
Cuota de poder a "ilegítimo".

Ante la oportunidad de regresar a la institucionalidad política, el PRD va a convertir la entrega de la medalla Belisario Domínguez en un acto político a favor del gobierno ilegítimo de López Obrador.
La posible asignación de la presea al periodista Miguel Ángel Granados Chapa, no será un reconocimiento a una carrera profesional, sino una maniobra perredista para ponerle una celada al presidente de la República: Granados pertenece a los cuadros ideológicos de López Obrador, fue candidato coaligado del PRD al gobierno de Hidalgo y forma parte de comisiones de reorganización -salvamento- del partido del sol azteca.
La medalla fue creada para exaltar a los mexicanos ilustres que hayan aportado valores a México. Y ahí el PRD tiene aún en sus manos la oportunidad para enviar mensajes de tolerancia al país. Granados no fue una decisión del PRD o de las bancadas legislativas del partido sino una imposición autoritaria -como siempre- de López Obrador.
La República le debe valores a mexicanos ilustres. Por ejemplo, el doctor Mario Molina tuvo que salir de México e irse a Estados Unidos para poder desarrollar una carrera que le dio el Premio Nobel de química. En México Molina ha carecido del homenaje y el reconocimiento de la República, sobre todo porque Molina ha participado en iniciativas vitales de defensa del medio ambiente y en grupos promotores de la tranquilidad de la República.
Uno de los mexicanos más reconocidos del momento ha eludido la estridencia política: el poeta José Emilio Pacheco, sin duda una de las figuras más importantes de la literatura mexicana. Poeta, ensayista, traductor y autor de una de las propuestas fundamentales de periodismo cultural. Pacheco mantiene una coherente definición política progresista y nacionalista. Para muchos, el error de Pacheco ha sido eludir las capillas intelectuales y políticas. Pero su obra tiene tiempo esperando un reconocimiento, no de los cenáculos literarios, sino de la República.
En la izquierda, la izquierda real, la de la lucha de ideas, el PRD tiene una amplia gama de personalidades. Acaba de morir Gilberto Rincón Gallardo, un excomunista que desarrolló un ejemplar trabajo en la lucha contra la discriminación. Pero su papel en el Partido Comunista Mexicano fue fundamental para sacarlo de la clandestinidad y llevarlo a la lucha de ideas y posiciones en el terreno legal.
Y ahí también, en la verdadera izquierda, el PRD tiene deudas con los que tuvieron la visión de abrir los espacios de la legalidad. Arnoldo Martínez Verdugo fue el secretario general del Partido Comunista que hace 30 años entendió la lógica de la política e incorporó al PCM a la lucha legal obteniendo el registro legal. La inteligencia política de Martínez Verdugo, enlace entre el PCM de la insurrección obrera y campesina de 1950-1977 y la guerrilla y la legalidad en el Congreso a partir de 1979, pudo consolidar una de las etapas más desdeñadas de la transición mexicana: la reforma política de 1978. Martínez Verdugo era la antítesis de López Obrador, quizá porque venía de la represión criminal del Estado, la de a deveras, no la de los toletazos. Sin Martínez Verdugo no hubiera existido el PRD.
Y hay un pasivo de la izquierda que parece que el PRD tampoco quiere atender: el maestro Othón Salazar, quien termina su vida política en la coherencia de la ideas pero en el olvido de la izquierda. Hay un movimiento para conseguir recursos económicos para Salazar, el líder histórico del movimiento magisterial democrático, el de las ideas, el del proyecto histórico, no el magisterio que lucha por la propiedad privada de las plazas magisteriales, que pelea por privilegios personales y no por ideas.
La República tiene una deuda con Salazar. La lucha magisterial de 1954-1958 fue histórica. Llevó a los gobiernos de López Mateos y Díaz Ordaz a una política de endurecimiento. Salazar no luchaba por la privatización de las plazas magisteriales sino por la dignidad de los maestros. La represión contra el magisterio marcó el principio del fin de la educación como proyecto político e ideológico de la corriente de la Revolución Mexicana. Y mostró el lado descarnado del poder, desnudó la estructura corporativa del poder político con los sindicatos controlados desde el Estado y evidenció la declinación progresista del grupo gobernante.
La medalla Belisario Domínguez puede perder su valor de reconocimiento nacional a la labor de una personalidad a favor de la República y es ahora nada más que una cuota de poder. Como le corresponde al PRD designar al galardonado, su decisión va a tener que ver con los intereses de una fracción de la pluralidad política. El PRD se enfrenta a la mejor oportunidad para enviar un mensaje a la República: o la reafirmación de la institucionalidad con un galardonado que reconozca su aportación a los valores de la nación u optar por la designación que beneficie los intereses del caudillo de Macuspana.
Con la designación de la Belisario Domínguez reconocerá el PRD si se trata de una medalla que lleve el reconocimiento de la República o un corcholatazo partidista que juegue en los intereses separatistas de López Obrador.

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