martes, 23 de septiembre de 2008

¿Lo prudente sería batirse en retirada?

Ciro Gómez leyva
Martes, 23 Septiembre, 2008

La semana pasada le pregunté a uno de los buenos asesores del PRI si la reforma de Pemex se había ido a la congeladora. “Yo no diría que a la congeladora: se va a la prudencia”, me respondió.Prudencia significaba congeladora.Los dos hechos del 15 de septiembre (las granadas en Morelia y el llamado de López Obrador a movilizarse el domingo 28) terminaron de convencer a Manlio Fabio Beltrones, Francisco Labastida y compañía que lo mejor era olvidar la promesa de dictaminar en septiembre, dejar sin parque a López Obrador en su mitin, revisar tiempos y circunstancias, recalcular costos y beneficios, y palpar el estado de la alianza con el presidente Calderón (rallada por el tercer hecho del 15 de septiembre: el apresurado decreto sobre las estaciones de AM y FM, que madrugó a la iniciativa de Beltrones en la materia).Pues, bien, el asesor me comunicó ayer que el tanteo está terminado y que el dictamen se presentará el martes 7, o el martes 14 de octubre.No quiso decir más, pero parece lógico que, a estas alturas, el PRI no le va a servir en bandeja de plata al gobierno y al PAN una reforma por la que los blanquiazules no habrían dado más que una simbólica batalla. La iniciativa será tricolor.Al no resolverse de fondo los desacuerdos, las cosas se encaminan otra vez a un nefasto atascadero: una reforma pequeñita que provocará una agitación social, a la que el PRD institucional ya anunció que se sumará.Ante un panorama así, ¿qué sería lo más prudente por parte de Felipe Calderón? ¿Optar por una mediocre y costosa reforma, o por el mal menor de batirse en retirada?Por cierto, William Blake decía que la prudencia es una solterona, rica y fea, cortejada por la incapacidad.

http://www.milenio.com/node/83774

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